jueves, 29 de noviembre de 2012

No quiero vivir mi vida como un canguro, Johnny.


Hace días conocí a una chica polaca. La bauticé Johnny. No me habla.
También entablé amistad con una australiana aunque sospecho que no lo es. No es rubia, ni hace surf ni tiene canguro. Es decepcionante.
Lo del canguro no. Ya sabéis que yo no tengo alma (se la vendí a Satán para tener el pelo colorao) y me caen mal los animales.
Imaginaos que esta chica tuviera un canguro. Soy tan pequeña que seguro me adoptaría como a un hijo. Ya me veríais por ahí en la bolsa de un canguro, pa' riba pa' bajo y tendría que ser una de ellos y vivir así el resto de mi vida.
Lo siento, no estoy preparada para cortarme el estomago para poner a mis bebés ahí.
Algunos dirían que no es normal, pero claro, ellos no han vivido con una familia de canguros.
Mirándolo por el lado bueno, tener un canguro que te lleve en su bolsa significa viajar gratis. Sería la envidia de mis amigos. They see me rollin’ hatin’.
Hmmmm, ¿Cuánto costará un canguro?
Lo llamaría Juan José.