Hace días conocí a una chica polaca. La bauticé Johnny. No
me habla.
También entablé amistad con una australiana aunque sospecho
que no lo es. No es rubia, ni hace surf ni tiene canguro. Es decepcionante.
Lo del canguro no. Ya sabéis que yo no tengo alma (se la
vendí a Satán para tener el pelo colorao) y me caen mal los animales.
Imaginaos que esta chica tuviera un canguro. Soy tan pequeña
que seguro me adoptaría como a un hijo. Ya me veríais por ahí en la bolsa de un
canguro, pa' riba pa' bajo y tendría que ser una de ellos y vivir así el resto de
mi vida.
Lo siento, no estoy preparada para cortarme el estomago
para poner a mis bebés ahí.
Algunos dirían que no es normal, pero claro, ellos no han
vivido con una familia de canguros.
Mirándolo por el lado bueno, tener un canguro que te lleve
en su bolsa significa viajar gratis. Sería la envidia de mis amigos. They see
me rollin’ hatin’.
Hmmmm, ¿Cuánto costará un canguro?
Lo llamaría Juan José.

No hay comentarios:
Publicar un comentario